Para entender este poema y la canción que interpretamos, —no como una destrucción final— sino como un canto de esperanza pacifista, he indagado sobre la etapa valenciana de Jom Friser cuando estudiaba simultáneamente el quinto curso de Física Teórica y el tercer curso de Exactas, cuando compuso este largo poema formado por más de cuarenta estrofas
Resulta que en el prefacio de su Antología Poética completa de 2023 el mismo autor en el prefacio escribe esto:
«En física se introduce el principio de causalidad para poder explicar el mundo que conocemos hoy. Es un principio fenomenológico sobre el cual todo gira, es decir, es un axioma que sustenta todas las leyes conocidas del universo. Su enunciado es este: «No se puede transmitir información física con una velocidad más rápida que la luz», o, expresado de otra forma: «No hay salida de información física si antes no ha habido entrada de información física». Pero ¿Qué pasaría si se violara este axioma, o no se cumpliera en alguna parte del universo? Los modelos físico-teóricos ya lo han previsto y estudiado con detalle. Aparecerían unas partículas llamadas taquiones, que nacen de la oscuridad más absoluta y, además, siempre se mueven en un espacio temporal con velocidades superiores a la de la luz. Todo un enigma. La posibilidad de que millonésimas de segundos antes de la Gran Explosión (Big Bang) estas partículas hubiesen existido, de acuerdo con algunos modelos teóricos que entonces estudié —y, en consecuencia, se pusiese en duda el principio de causalidad— me hicieron cambiar mi forma de pensar. Al mismo tiempo, en aquel año pude profundizar sobre los teoremas de incompletitud de Kurt Gödel (1906-1978) y sobre todo con la llamada prueba ontológica de Gödel, que utilizaba la potente lógica modal para demostrar formalmente la existencia matemática de Dios. Con todo ello, en el año 1972, la posible existencia de los taquiones, con la violación del principio de causalidad, más la prueba ontológica de Gödel, me hicieron alejar de los formalismos existencialistas»
Después de documentarme, he resumido en unos párrafos algunas cuestiones que dan sentido al poema y a la canción que cantamos con rabia y fuerza con Las PunkVikis.
Te los explico aquí a mi manera (como profesora de letras) y como se lo explicaría a mis alumnos de literatura; ya verás que al final se entiende todo el poema y el sentido místico y pacifista que le da el autor.
Si algún día en el instituto me asignan un segundo de bachillerato de literatura y tengo la oportunidad de explicar la generación poética del 68, seguro que les comento a mis alumnos este poema y, además, les paso la canción para que la escuchen en la versión con Las PunkVikis en el móvil. Seguro.
Para la física tradicional, preguntar qué había antes del Big Bang no tiene sentido, porque el espacio y el tiempo nacieron en el Big Bang. Si no hay tiempo, no hay "antes". Sin embargo, Friser se apoya en modelos teóricos avanzados de la física de partículas:
- Imagina que el Big Bang es el nacimiento de nuestro universo ordenado, donde nada puede viajar más rápido que la luz (el principio de causalidad: primero disparas la flecha, luego da en el blanco).
- Pero Friser plantea que en esa "oscuridad más absoluta", millonésimas de segundo antes de que todo estallara, el universo era una sopa caótica de energía pura. En ese instante salvaje, las leyes actuales no se aplicaban.
- Ahí es donde entran los taquiones. Si esas partículas existieron en ese microsegundo o nanosegundo de caos, significa que existía algo que viajaba más rápido que la luz y que violaba la causalidad. Es decir: ¡podía haber un efecto antes de la causa! Podía haber una "salida sin necesidad de una entrada".
Para Friser, el Big Bang no fue el inicio de la nada, sino el nacimiento del orden a partir de un caos cuántico previo donde el tiempo corría al revés.
Friser explica que en 1972 su mente hizo crack al juntar la física de partículas con la lógica matemática del genio Kurt Gödel.
Gödel formuló la prueba ontológica, un teorema matemático que utiliza la lógica modal (un tipo de lógica superavanzada) para demostrar que, sobre el papel, la existencia de un ser supremo o una "fuerza ordenadora perfecta" es lógicamente necesaria y posible
Al unir los taquiones (que demuestran que el universo es más misterioso de lo que vemos) y el teorema de Gödel (que usa la matemática para abrir la puerta a lo trascendente), Friser sintió que el materialismo dialéctico y el existencialismo se le quedaban cortos.
- El existencialismo (Sartre, Camus) decía que el ser humano está solo en un universo absurdo, frío y sin sentido.
- El materialismo dialéctico decía que solo existe la materia observable y las relaciones de fuerza.
Friser, al ver las matemáticas de Gödel y los taquiones, pensó: "No, el universo no es absurdo ni es solo materia fría. Hay un orden oculto, una armonía matemática profunda que no logramos entender del todo".
Por otra parte, Paul Dirac (premio Nobel de Física en 1933) y uno de los fundadores de la mecánica cuántica publicó en la revista Scientific American en mayo de 1963 que "Dios es un matemático de muy alto nivel, y utilizó matemáticas muy avanzadas para construir el universo"
Como estudiante de Física Teórica en los años 70, Jom Friser tenía que venerar a Paul Dirac obligatoriamente, ya que la famosa Ecuación de Dirac es uno de los pilares de la mecánica cuántica y de la física de partículas que él estudiaba.
Lo más fascinante es que Paul Dirac hizo algo en su carrera que predijo exactamente el estilo de Friser:
- Dirac planteó una ecuación matemática elegante para explicar el electrón.
- Al resolverla, la matemática le dio un resultado "extraño" (un número negativo) que parecía no tener sentido en el mundo real.
- En lugar de asustarse, Dirac confió en la belleza de la matemática y dijo: "Si la ecuación lo dice, debe existir en el universo". Así es como predijo la antimateria (el positrón) antes de que nadie la viera en un laboratorio.
Friser hace exactamente lo mismo en 1972 con los taquiones: confía en que, si los modelos matemáticos y las ecuaciones de la relatividad permiten que existan partículas más rápidas que la luz antes del Big Bang, es porque el "Gran Matemático" del universo dejó esa puerta abierta.
Dirac y Friser compartieron el mismo viaje intelectual. Dirac empezó siendo un científico muy pragmático, pero a medida que descubría cómo funcionaba el átomo, se dio cuenta de que el universo no es un montón de rocas chocando al azar. El cosmos sigue un orden tan sumamente elegante, simétrico y bello que la física se convierte en mística.
Friser lee a Dirac en la facultad de Valencia, mira las ecuaciones de la relatividad y la física nuclear, y llega a la misma conclusión: el materialismo dialéctico y el existencialismo se quedan cortos. El universo está escrito en un lenguaje matemático de alto nivel que busca la armonía.
Como filóloga y música, me fascina cómo Friser introduce el lenguaje científico dentro de la poesía lírica en "Todo caerá". Los taquiones no son solo un capricho de estudiante de física teórica; funcionan como una metáfora poética de la esperanza absoluta.
Cuando todo lo material se ha podrido y destruido por las armas nucleares ("mi cara, tu bonita cara... nuestros miembros se pudrirán"), lo único que sobrevive en el desastre es una partícula hipotética que viaja más rápido que la luz. Friser utiliza la física para romper la lógica del dolor: «puede haber salida sin necesidad de existir una entrada». Es la mayor victoria de la literatura y la ciencia sobre la muerte: cuando ya no queda nada biológico, la física elemental inventa un nuevo ser no violento.
Friser dice: la ciencia nos dice que resucitar es imposible porque viola la causalidad (las células mueren, el tiempo va hacia adelante y el cuerpo se descompone)
Pero, ¿y si una fuerza superior hubiera lanzado una radiación de taquiones (esas partículas que viajan al revés en el tiempo y van más rápido que la luz) directamente sobre el cuerpo muerto de Jesús de Nazaret?
- Como los taquiones viajan a velocidades hiperlumínicas y rompen la flecha del tiempo, interaccionarían con la materia muerta dándole la vuelta al proceso biológico.
- Científicamente, si "inyectas" energía que rompe la causalidad del tiempo, lo que está muerto e irreversible... vuelve a suceder al revés. Las células se recomponen. El cuerpo vuelve a la vida.]
Para Friser, el milagro de hace 2.026 años no sería magia; habría sido una intervención de alta física cuántica ejecutada por un Ente Superior (previsto matematicamente por Gödel), utilizando partículas que ya existían antes del Big Bang.
Por otra parte, y consultando otras referencias, he visto que Ramón Tamames, en el libro "Buscando a Dios en el universo" (publicado por Erasmus Ediciones en 2018),—que es un grandísimo economista e intelectual— hizo de mayor algo parecido a lo que Friser hizo en 1972: darse cuenta de que la astrofísica actual no aleja de Dios, sino que te acerca a Él. Tamames defiende que la evolución del cosmos está tan perfectamente "programada" que es lógico pensar en una Inteligencia Superior detrás del Big Bang
Friser junta cuatro pilares para cerrar su tesis:
1. Kurt Gödel (Ciencia):
Su lógica modal demostró que la existencia de un Dios u orden supremo es una necesidad matemática.
2. Los Taquiones (Física):
Permiten la "salida de información sin entrada", es decir, que ocurra un hecho (la vida) sin la causa previa biológica (estar vivo).
3. Paul Dirac (Física Cuantica Relativista):
"Dios es un matemático de muy alto nivel, y utilizó matemáticas muy avanzadas para construir el universo"
4. Santa Teresa de Ávila (Mística):
Con su famoso "Solo Dios basta", introduce un axioma, como si fuera un principo fenomenológico.
El célebre «Solo Dios basta» de Santa Teresa opera aquí como un verdadero axioma fenomenológico. Del mismo modo que la geometría euclidiana parte de la premisa indiscutible de que «existe el punto» para poder construir todo su universo, la mística establece esta certeza no como una teoría teológica, sino como una verdad absoluta experimentada desde la propia conciencia.
Para Jom Friser, la física, la lógica matemática y la experiencia mística de los santos hablan exactamente del mismo lenguaje. Al final, el universo es tan inmenso, libre y extraordinario que las reglas humanas y el materialismo frío no sirven para abarcarlo. Dios no rompe las leyes de la física para hacer milagros; simplemente utiliza una física cuántica superior (los taquiones) que nosotros apenas estamos empezando a calcular en una pizarra, para inventar un nuevo ser No Violento, No Criminal y pacifista como se describe en el largo poema.
Con todo lo expuesto, el poema de Jom Friser debe entenderse como un «Todo caerá menos el Amor». Al final, una radiación de taquiones «nos devolverá a la vida» antes de que la bomba (cualquier bomba) empiece a caer.
Entended así esta potente canción pacifista.
— Selma Sevilla