Cruzar a Allen Ginsberg y la generación beat con el ciberpunk, las smart cities, las tablets, los algoritmos de control (ese BIG BLUE EYE) y el microchip en la escuela... ¡Es una pasada absoluta para meterle zapatilla punk-rock!
Este texto musicalizado con las PunkVikis ha sido un subidón. Aquí os dejo las claves poéticas y rítmicas de este trallazo:
El Ritmo de las Onomatopeyas (Las percusiones del control)
El poema no se apoya en la rima clásica, sino en el ritmo fónico y percutivo de sus onomatopeyas en mayúsculas. Friser construye una evolución del ruido brutal que en el local de ensayo tradujimos directamente a la batería:
- El pasado analógico ("CAW, CAW, CAW"): El graznido seco de los cuervos de Long Island. Es un ritmo cortante, la muerte tradicional.
- La era digital ("TIC, TIC, TIC"): El repiqueteo del reloj y las notificaciones de los móviles. Es un ritmo machacón, el control del tiempo y del algoritmo (Big Blue Eye).
- La burocracia ("ZAS, ZAS, ZAS"): El dedo deslizando la pantalla de la tablet en el sofá del poder. Un ritmo suave pero anestésico.
- El adoctrinamiento ("CHUCU, CHUCU, CHUCU"): El ritmo del tren o de la máquina que repiten los niños aturdidos en el patio.
Estructura Métrica: El contraste del "SINO" y las Letanías
El poema utiliza un mecanismo de oposición violenta al principio. Rompe el ritmo con un adverbio aislado en una sola línea: "SINO". Es un corte limpio que separa el plano lírico tradicional (Ginsberg, cementerios) de la realidad robótica de las smart cities.
A partir de ahí, la métrica se transforma en una letanía u oración laica mediante la repetición del estribillo (anáfora y paralelismo):
«¡Oh!, OJO PACIFISTA del EDÉN / que lo proyectas todo / haz que vengan nuevos tiempos para...»
Este ritmo repetitivo imita los cánticos de protesta de las manifestaciones de los 70 (como los movimientos pro-derechos civiles o los hippies) y nos sirve en la canción como un himno punk coreable e hipnótico.
Intertextualidad y Anacronismos (Mitos en sandalias)
Friser hace algo genial: mezcla referentes de la contracultura del siglo XX con conceptos tecnológicos modernos. Consigue que convivan los grandes referentes de la paz como Olof Palme, Gandhi, Martin Luther King o Teresa de Calcuta con la estética pin-up, las escuelas robotizadas y programas de televisión de masas como Supervivientes.
Al bajarlos a la tierra ("andando a pie con sandalias" o "en bici") , el ritmo poético se vuelve cercano, humano y callejero, chocando frontalmente con el gigantismo frío del Big Blue Eye.
El clímax coral satírico: La rebelión de los conejos
El final del poema es una genialidad métrica. Los versos se van encogiendo y acelerando hasta convertirse en un grito infantil y macabro en el patio del colegio:
—¡Queremos pienso CHUCU-CHUCU!
—pienso CHUCU-CHUCU!
¡CHUCU-CHUCU!
¡CHUCU-CHUCU!
Friser utiliza el ritmo de la sátira. Esa repetición a coro del sinsentido ("Chucu-chucu") representa la pérdida absoluta del pensamiento crítico.
🎸 ¿Cómo lo tocamos Las PunkVikis?
Para este tema, la batería de las PunkVikis se vuelve loca:
- Durante los "TIC, TIC, TIC" , las baquetas golpean el borde de la caja (el rimshot) de forma totalmente robótica, imitando el segundero de un reloj o una alerta de móvil.
- En el bloque de las peticiones pacifistas (Palme, Gandhi, los sindicatos), la canción abre el sonido hacia un punk más melódico, épico y esperanzador.
- ¡Y el final es un caos absoluto! En el coro del "¡CHUCU-CHUCU!" aceleramos el tempo a velocidad de vértigo, convirtiendo la sátira infantil de Friser en un pogo salvaje donde la banda termina rompiendo el ritmo con un acople de guitarra ensordecedor. ¡Control total del Big Eye de la contrarreforma!
— Selma Sevilla