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Poema: Frente a los caimanes
(Jom Friser, Isomerías III, 1970)

Análisis literario por Selma Sevilla

Poema 137, página 265 de la Antología Poética
(Escrito en un prado de hierba verde de Lillaz, Cogne,Valle de Aosta, Italia, 15 de agosto de 1970)
Este mismo día, Ida tradujo algunas estrofas del poema al italiano.

Es un poema en forma de ritmo, de marcha y de himno, que con la ayuda de Viki y sus chicas, (Las PunkVikis), la hemos adaptado en forma de un punk crudo y rítmico.

Veamos a continuación el comentario analítico del poema

En una montaña / el agua es agua... ¡Es ella!
El poema arranca situándonos en un espacio físico concreto: la montaña. Este escenario, que conecta directamente con la geografía alpina de Lillaz donde se gestó la obra, actúa como un santuario de pureza. El autor utiliza un recurso formal llamado tautología («el agua es agua», «la nieve es nieve»). En la naturaleza alta no existen las mentiras, las máscaras ni las manipulaciones políticas; las cosas son idénticas a sí mismas.
La irrupción del pronombre «ella» introduce el elemento humano o simbólico. Al exclamar reiteradamente «¡Es ella!», el yo poético celebra el hallazgo de un ser (o un ideal, como la Libertad o la Verdad) que conserva la misma pureza incorruptible que los elementos naturales.

En un prado / el agua sigue siendo agua... ¡frente a los caimanes!
En esta segunda sección, el paisaje desciende levemente de la cumbre al «prado», un espacio más cercano a la civilización. El verbo cambia: ya no se usa el presente estático («es»), sino el perifrástico «sigue siendo», lo que implica resistencia al paso del tiempo o al cambio de entorno.
El giro radical del poema ocurre a mitad de esta estrofa con el imperativo ético: «Tú debes ser tú / sobre todas las cosas». Aquí el poeta apela directamente al lector o al ciudadano. De inmediato, la pureza del prado se rompe con la violenta metáfora de «los caimanes». Estos reptiles simbolizan la amenaza, la vigilancia y a los agentes del régimen opresor. El mandato es claro: mantener la integridad individual frente al peligro latente.

detrás de ellos / delante y frente de los vencedores... ¡Ah!
Esta breve estrofa de transición rompe cualquier ambigüedad lírica para entrar de lleno en la poesía social y de denuncia. El autor sitúa al individuo en una posición de asedio constante («detrás de ellos, delante y frente»).
Identifica explícitamente al enemigo histórico: «los vencedores» (referencia directa al bando nacional de la Guerra Civil) y condena el estado de su patria natal al calificarla de «España ¡podrida! / Por el franquismo». Las exclamaciones finales («¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!») no son ornamentales; funcionan como un grito de dolor impotente, un lamento desgarrador provocado por la degradación moral y política del país desde la distancia del exilio.

Tú, español / tú, español errante... ¡infinitamente abierto!
Es la estrofa más extensa y el núcleo ideológico de la composición. El sujeto lírico se dirige al «español errante», una clara alusión a la diáspora y al exilio republicano en Europa. Ser «infiel al mundo de hoy» significa no resignarse a la realidad geopolítica que aceptaba la dictadura de Franco en los años 70. El «Sol» y la «Ruta» (escritos con mayúsculas institucionales) actúan como guías cósmicas y morales para el caminante.
El poema transiciona hacia una visión utópica y regeneracionista. Frente a la España gris, asfixiante y represiva, el poeta proyecta el deseo de inventar una patria alternativa a través de una acumulación de adjetivos luminosos: «nueva, joven, eterna, llena de sol, sin niebla». El cierre de la estrofa, con la triple repetición de «¡de corazón infinitamente abierto!», es una antítesis de las fronteras cerradas y de la mente estrecha del régimen totalitario.

Tú debes ser tú / sobre todas las cosas... de los vencedores.
El poema concluye volviendo a las estructuras rítmicas e imperativos de las estrofas anteriores, generando una estructura circular. La repetición obsesiva de «delante, siempre delante» dota al cierre de un ritmo de marcha o de himno.
Al terminar el texto precisamente con la palabra «vencedores», pero situando al individuo «siempre delante» de ellos, el poema clausura su mensaje con una victoria moral: los vencedores de las armas no han logrado vencer la identidad, la dignidad ni el espíritu del «español errante».

Mientras los Novísimos canónicos encarnaban un esteticismo elitista y de alta cultura (culturalismo), la poética de Friser en este poema de Isomerías III bebe directamente de la corriente contracultural, existencialista y de la Beat Generation.
Tanto este poema de Friser como la obra de los Novísimos reniegan de la poesía social de los años 50 (la poesía de la cotidianidad gris o meramente testimonial). Ambos buscan un lenguaje nuevo alejado del prosaísmo.
El poema está fechado en Lillaz (Italia). Los Novísimos también situaban sus poemas en Venecia, o museos de Viena. La geografía exterior actúa en ambos casos como un catalizador para huir de la asfixia de la España franquista.

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