Poema: Espigas y Tréboles (Jom Friser, Isomerías III, 1970)
Análisis literario por Selma Sevilla
Poema 144, página 273 de la Antología Poética
Aquí el autor abandona la angustia de los aviones que caen o la rabia contra el franquismo para centrarse en una metáfora universal: el ciclo de la vida, el trabajo de la tierra y la curación del alma a través de la acción humilde.
Las palabras clave que conviene destacar del poema son estas:
Regeneracionismo Agrícola: Metáfora donde labrar la tierra, sembrar y recoger el grano simboliza la reconstrucción moral y ética de una persona (o de un país) herido.
Misticismo Profano / Espiritualidad Laica: El poema utiliza santos y caminos (Santa Clara, San Pablo) no con un fin religioso doctrinal, sino como un mapa espiritual propio, un viaje interior para recuperar la inocencia o el "alma" perdida.
Geografía Afectiva: La irrupción brutal de Creixell (un vecindario histórico del pueblo de Borrassà, en Cataluña, donde nació el autor) rompe el aislamiento del exilio en los Alpes italianos. El "español errante" por fin aterriza y clava sus raíces en su tierra mediterránea natal.
Análisis del Contenido y las Metáforas
El contraste entre el estiércol, el pino y el trébol
«En un campo de estiércol, / regando los pinos, / nacen tréboles…»
El poema arranca con una imagen orgánica muy potente. El «estiércol» representa la podredumbre, la base corrupta de la sociedad o el dolor vivido. Sin embargo, el agua («regando los pinos») obra el milagro del nacimiento de los «tréboles». El trébol es el símbolo de la suerte, pero también de lo inesperado y de la vida que se abre paso en la peor de las circunstancias.
La pérdida del alma en los Caminos Santos
«busca mi alma; / ayer la olvidé / en el camino de Santa Clara.»
El poema plantea una crisis existencial: el yo lírico ha perdido su alma en la prisa o el dolor del camino. Para recuperarla, no reza; actúa. La respuesta a la pregunta existencial «¿Qué puedo hacer?» es puramente humanista y física: «Cortar» (quitar lo que sobra en San Pablo) y «Contar» (valorar el alimento, las espigas en Santa Eugenia). El trabajo manual y la sencillez son el único camino de sanación.
El imperativo vital: La Siembra Eterna
«¡Siembra!: / Siembra siempre, / con la mano extendida...»
Este es el clímax humanista del texto. La «mano extendida» es el símbolo máximo de la generosidad, de la paz y de la entrega al prójimo. Frente a los caimanes o los vencedores de los primeros poemas, aquí la respuesta del poeta es el amor por el futuro. Sembrar trigo, cebada y centeno es asegurar el pan para los que vendrán, sin importar que el campo haya sido antes un estercolero.
Recursos Rítmicos y Adaptación al Punk
Este poema tiene un ritmo circular y pastoril que contrasta con el caos de los anteriores, pero mantiene la firma estilística de Friser,
El estribillo de las espigas: La acumulación rítmica de «¡espigas! / ¡espigas! / ¡espigas!» funciona como un tono percusivo. En una canción, esto se traduce en un coro rabioso y repetitivo, donde la banda rompe con fuerza tras las estrofas más melódicas.
El eco del "Staccato": Los versos «tréboles que pisas, / tréboles que no pisas, / tréboles que caen…» repiten la estructura de «aviones que vuelan / aviones que caen» del segundo poema. Esta coincidencia formal —como hemos visto— demuestra que todo el poemario Isomerías III está conectado por un mismo latido rítmico, ideal para mantener la cohesión de un disco punk rítmico y crudo.
La caída final: El cierre del poema ralentizando el ritmo («que caen… / que caen… / que caen…») permite una sección de fade-out (disminución gradual de la música) o un colapso de distorsión y acoples de guitarra de Las PunkVikis, dejando que el poema se extinga en un eco asfixiado.
Selma Sevilla